Selling Data Products to Wall Street, Part 1: The Stickiness Paradox
Imagine you run a company whose core business is selling data — or access to data — into the financial sector. Your ...
Hacía mucho tiempo ya que me llevaba rondando por la cabeza dedicar un informe a la tecnología blockchain. Y justamente esta semana he acabado de leerme el libro “El patrón Bitcoin”, así que ya no he tenido excusa.
Un libro por cierto muy recomendado para entender como más allá de la burbuja especulativa existente alrededor de la criptomoneda, Bitcoin es un proyecto que trata de derrocar el poder brutal que ejercen los gobiernos sobre los ciudadanos de a pie vía la política monetaria expansiva de los bancos centrales.
Pero no vengo a hablar del libro en este informe, si no de la tecnología subyacente, blockchain. A mi juicio, palabra que desde hace mucho tiempo ha tenido un hype increíble y se ha entendido muy mal allá por donde me he movido.
Una blockchain recrea un libro mayor de contabilidad en el que varios contables pueden participar en paralelo. Así de simple.
Un libro de contabilidad inmutable, capaz de registrar las operaciones de manera ordenada y capaz de evitar que nadie cambie el registro contable o intente imponer por la fuerza cambios en las reglas del juego.
Es una estructura de datos muy especializada en un caso de uso muy concreto, lo que implica que trae muchos beneficios para ese caso de uso en concreto pero es muy poco versatil y útil para otros.
La pricipal característica diferencial de una blockchain frente a cualquier otro sistema de almacenamiento tradicional es evitar abusos de poder de cualquiera de los participantes contables que quieran monopolizar el sistema.
Evitar abusos de poder solo se puede conseguir vía descentralización de las decisiones, y esto solo se puede conseguir evitando que un único participante centralice gran parte del poder para registrar transacciones.
Para ello, la única solución que se conoce hasta la fecha es hacer competir a todo el mundo en igualdad de condiciones en todo momento para poder registrar sus cuentas, eliminando cualquier atisbo de ventaja entre los contables.
En esta vida todo tiene un coste y garantizar que nadie en el sistema tenga mayor poder que el resto sale caro.
La tecnología blockchain es una tecnología muy ineficiente a la hora de gestionar recursos.
Para almacenar un único registro contable tienes que poner a competir a miles de nodos entre si para que solo uno de ellos gane y almacene el registro en el libro de contabilidad.
Una vez almacenado debe de propagarse por toda la red contable.
La blockchain no es rápida. Almacenar una transacción lleva muchísimo tiempo en comparación con almacenarla en cualquier otro sistema de información centralizado donde una única organización lleve la contabilidad.
Es un coste muy alto que se paga por proveer de la capacidad de no tener que confiar en nadie de la red.
Si comparamos una operación en una blockchain con el proceso de almacenaje de una transacción centralizada no hay color en términos de eficiencia en la gestión de recursos y en la rapidez de procesamiento. Son órdenes de magnitud de diferencia.
En muchas ocasiones he visto lanzar start-ups o proyectos internos en grandes empresas con tecnología blockchain donde realmente no existe ninguna necesidad real de utilizarla.
Y es más, utilizarla complica todo el desarrollo del producto y su mantenimiento.
Para responder ante la cuestión de si en tu caso de uso necesitas implementar una blockchain, he agrupado las siguientes directrices que podrían ayudarte a darte una pista al respecto:
Con este informe no quiero posicionarme en contra de la tecnología, pero si que quiero ofrecer un baño de realidad sobre una tecnología que tan apenas parece entenderse.
Blockchain puede ser la tecnología perfecta para un subconjunto muy específico de casos de uso, pero no lo es para inmensa mayoría.